2 de diciembre de 2012

Quimérica valentía.

A veces el ir de valiente me para grande. Todos parecen darse cuenta, excepto yo. Otras, simple y llanamente nadie se percata de mi verdadera cobardía. Mientras tanto yo intento sobrevivir de una manera u otra, fingiendo indiferencia, haciendo creer que para mi todo es superfluo. Pienso que así tomo distancia, que soy menos vulnerable. Puede que llegue el día en que ese comportamiento deje de ser algo fingido y pase a formar parte de mi, y es entonces cuando yo... ¿me alegrare? o por lo contrario... ¿me sentiré extraña? en ocasiones no me disgusta para nada esa idea, otras, me repugna. Luego se me pasa, por suerte o por desgracia, nunca dejare de ser una  falsa valiente, con sus pros y sus contras. A mi me gusta definirme de otra manera: imprudente afortunada.

6 comentarios:

  1. Quizás el error sea de la sociedad. Por considerar la valentía como un valor exclusivamente positivo. Por eso intentamos ser valientes y no tener miedo, pero cuando saltas y te golpeas, sufres porque sale a la luz toda tu vulnerabilidad. Probablemente la prudencia esté infravalorada. Quién sabe.

    ResponderEliminar
  2. Todos nos ponemos mascaras. No solo para hacer creer a los demás que somos de determinada manera. También para que nosotros mismos nos lo podamos creer.

    ResponderEliminar
  3. Afortunadamente tienes gente alrededor que te conoce (como si te hubiera parido) y no dejará que eso llegue a formar parte de ti. Al menos yo lo haré. Realmente es complicado ser frágil en un mundo en el que la indiferencia, incoherencia, caos, insensatez...están de moda. A veces la fragilidad nos hace distintos y especiales. Cojas el camino que cojas, no olvides llevar tu esencia contigo (y a mí también).

    PD: no habré sido la primera en comentar (por problemas técnicos ajenos, ejem), pero sigo siendo la más especial, sin menospreciar a las dos personitas de arriba jajaja :)

    ResponderEliminar
  4. Todos tenemos más de una cara, intentando ocultar quienes somos, en algunas ocasiones para evitar ser dañados. Somos seres frágiles aunque intentemos demostrar lo contrario, pero esa fragilidad es lo que nos hace ser personas y nos dice que estamos vivos, ocultándolo solo haces que el resto de personas vean tu carcasa dura y en ocasiones fría, pero apuesto que quien pueda abrir esa carcasa encontrara dentro un tesoro, cálido y encantador, y la persona que lo haya podido ver se dará cuenta que es algo de lo que no querrá separarse nunca.
    Si quieres un consejo, se tu misma y lucha por ti, pero nunca te cierres al mundo, porque siempre tendrá algo nuevo que enseñarte, sea horrible o sea precioso, eso no es lo importante, porque lo importante es que ello te hará crecer como persona.

    ResponderEliminar
  5. Pues si eres afortunada no importa la imprudencia ¿no crees?

    Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa ha sido una muy buena observación! ^^

      Eliminar